Sadio Mané, el niño pobre que creció para ayudar a su país

Aunque la historia del futbolista del Liverpool es la de una persona que luchó incansablemente para alcanzar sus sueños, tiene un desarrollo diferente al de las estrellas de su talla, pues aunque es de los futbolistas mejores pagados del mundo, no gasta en lujos y excesos, sino en ayudar a las personas de su pueblo.       

La infancia de Mané fue complicada, como la de casi todos los niños de su natal Senegal, pues creció en una familia que vivía en la pobreza extrema y no tenían prácticamente nada para comer; esa situación lo hizo escapar un día de Bambalí rumbo a la capital senegalesa, Dakar, para ser futbolista.                                                                                                                

Para su mala suerte, ni el viaje de siete horas ni su llegada a Gambia, impidieron que su familia lo encontrara apenas una semana después y lo llevara de vuelta a su pueblo natal.

Lejos de decepcionarse, Mané logró llegar a un acuerdo para estudiar por un año más y después partir rumbo al sueño del profesionalismo, el cual comenzaría en la segunda división francesa y continuaría en Austria.                                              

Luego de su paso por esos países, finalmente llegó al Southampton inglés, club donde comenzó a destacar al grado de ser contratado por los “Reds” de Jürgen Kloop en el verano de 2016 en una cifra récord para un senegalés: 36 millones de euros.                                                                                         

A estas alturas, Sadio era ya un referente para su país, al que representaba a nivel mayor desde 2012, pero gracias al impacto mediático que el conjunto británico tiene en Europa y el resto del mundo, la historia de cómo el futbolista africano gastaba sus millones comenzó a popularizarse debido a un video viral donde se le ve limpiando.                             

Su religión musulmana hace que el atacante acuda regularmente a  la mezquita Al Rahman, ubicada en la Mulgraver Street de Liverpool y como todos los fieles, participa en las labores propias de la mezquita y además participa en un programa que busca prevenir el VIH; sus labores altruistas no sólo se remiten a la ciudad donde vive, ya que acude entre dos y tres veces al año a su pueblo para convivir con los niños, quienes ven a Mané como un ejemplo a seguir y un ídolo para la comunidad.

La estrella de la Premier League donó alrededor de 300 mil euros que sirvieron para la construcción de un par de escuelas en Bambalí; también está el proyecto de construir un hospital en la misma ubicación y el apoyo mensual de 70 euros que sirven para ayudar con la economía de las familias que viven ahí.                                   

Todas estas razones hacen que el mejor futbolista africano del 2019 destaque de entre todos sus compañeros.

“Para qué querría diez Ferraris, veinte relojes de diamantes o dos aviones? ¿Qué harán esas cosas por mí y por el mundo? No necesito autos de lujo, casas de lujo, viajes ni mucho menos aviones. Prefiero que los míos reciban un poco de lo que la vida me ha dado”, respondió con una gran sonrisa, misma que mantuvo cuando se le preguntó si el viaje de doce horas para jugar con su selección, había sido pesado: “Es nuestro trabajo, estoy feliz de representar a mi país”, mencionó.      

@BalonesYMujeres

Fuentes:

https://www.dw.com/es/sadio-man%C3%A9-la-estrella-humilde-no-necesito-autos-de-lujo-prefiero-ayudar/a-50890587

https://www.milenio.com/deportes/extra-cancha/sadio-mane-senegal-historia-jugador-liverpool

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