Nunca subestimes a un portero

Una de las posiciones más complicadas que existen en el fútbol, y no solo por lo técnico, sino por la responsabilidad que los arqueros llevan en los hombros. Si salvan al equipo son unos héroes, por el contrario si fallan –ya sea por su culpa o por la de algún compañero–gran parte de la responsabilidad recae en ellos, y se convierten en villanos.

Para ser un gran portero, se requiere de buenos reflejos, fuerza física, frialdad, buena visión de campo, habilidad en manos y pies, pero sobre todo, necesitan tener fortaleza mental y persistencia.

Quien me diga que no es cierto que los porteros no son valorados como se debería, puede decirme: ¿por qué sólo se le ha otorgado el Balón de Oro a un portero, en toda la historia?

Me refiero al ruso Lev Yashin, quien ganó dicho reconocimiento en 1963, hazaña que ningún otro jugador que esté en esa posición ha repetido. Esto nos habla de lo difícil que es, el darle reconocimiento a un arquero.

Al paso de los años, durante muchos partidos importantes, estos han sido resueltos por los porteros, ya sea en tandas de penales, salvadas milagrosas, o hasta metiendo goles. Como ejemplo, existe el Mundial de 2010 el cual ganó España, gracias a un paradón que Iker Casillas le hizo al holandés Arjen Robben; o en México, durante la final de liga que disputó el Club América contra el Cruz Azul, la cual se definió al último minuto con un gol milagroso del portero azulcrema.

Actualmente, los porteros tienen que aprender muchas más habilidades, debido a los cambios que ha sufrido la forma de jugar al fútbol. Por ejemplo, tienen que saber jugar con los pies, esto antes no se les exigía tanto, pero ahora tienen que transmitir confianza al equipo desde la salida. Un gran ejemplo es Manuel Neuer, el portero alemán, que ha resaltado por el buen juego que realiza con los pies.

Muchos entrenadores ser preocupan más por preparar a los porteros físicamente, pero en ellos, influye mucho el factor mental; para lograr algunas salvadas milagrosas se necesita mucho más que solo buenos reflejos o fuerza física, se necesita confianza en uno mismo y en el equipo,  buena comunicación entre todos los jugadores, y sobre todo la confianza del entrenador para que el portero crea en todas sus capacidades.

Así que ya sabes, la próxima vez que veas un partido y culpes al portero de todas las desgracias que ocurren, piénsalo dos veces, porque llevar este tipo de presión solo puede ser manejado por los grandes.

@BalonesyMujeres

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